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Introducción
al Feng Shui
El
feng shui, que significa literalmente “viento y agua”, ya
que viento y agua erosiona y transforman la superficie de la tierra recreando
formas únicas.
No solo es utilizado para determinar el emplazamiento de una vivienda,
también sirve para determinar el sitio energético donde
ubicar luces, objetos y muebles. Esto depende en gran medida de la intuición,
de la vibración y de la energía que desprenden las paredes
y muebles que son captados por nosotros.
Este arte es flexible, ya que los patrones que lo rigen pueden variar
en cada persona.
El objetivo del feng shui es preciso y claro: armonizar el entorno, con
el ser humano.
Existe una fuerza en la naturaleza denominada “Chi”, “Aliento
de la vida” o "Aliento de dragón” y se encuentra
en los objetos que nos rodean. Este Chi debe fluir libremente ya que de
otro modo puede volverse negativo el ambiente. Se considera que cada vivienda
posee una energía propia, que solo se percibe estando dentro de
ella. El padecimiento de cansancio, fríos o calores, tensión
e incomodidad, puede ser motivado por la falta de Chi.
La fuerza opuesta al Chi, es denominada Sha.
La teoría del feng shui surge como consecuencia de la metamorfosis
que se da en la naturaleza y como esta influye a las personas.
Los sabios chinos determinaron que existían fuerzas naturales compuestas
de energía en la tierra, que estaban en constante movimiento, formando
el campo magnético del planeta. Esta energía es el Chi,
que fluye de forma ondulada a través la tierra y los cauces de
agua.
Este arte llevado a la práctica puede hacer que el sitio en que
vivimos se vuelva especial, un lugar donde encontrar la paz y la armonía.
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